Desde el punto de vista del operador de casino, un casino online tiene una estructura de costes mucho más reducida que los casinos reales. Por ejemplo, no tienen gastos de personal (crupier, meceros, cajeros), de local, de máquinas y mesas de juego.
El jugador en línea se ve, en cierta medida, beneficiado de estos ahorros.
Como invitación a probar sus máquinas tragamonedas, la gran mayoría de los casinos en línea proponen jugar y apostar sin tener que desembolsar dinero "real", ofreciendo "Bonos gratis" o "Bonos de bienvenida". De esta forma, uno puede ir probando las diferentes mesas de juego y máquinas tragaperras antes de apostar de verdad.
No es posible hacerlo en un casino real.
Para uno de nuestros comparativos tuvimos que contabilizar los bonos gratis de los diferentes casinos en línea. La suma del total de los bonos de bienvenida registrados alcanzó los 20.000 euros aproximadamente. El abanicó de bonos es muy amplio; los importes van desde 20 hasta 2500 euros.
El jugador online tiene la ventaja que la tasa de redistribución de los casinos en línea es más alta que la de los casinos reales. Es habitual encontrar tasas de redistribución del 90% o hasta del 97,5% en los juegos en línea. Como mencionado en introducción, el hecho de tener costes menores permite a los casinos virtuales alcanzar tan altos niveles.
La desventaja según casinos-en-linea-espana.com es el ambiente. Al día de hoy, no existe tecnología alguna que permita reproducir fielmente el ambiente de un casino.
Además, para ciertos jugadores, ir al casino es un casi rito con sus protocolos. Empieza desde el momento de elegir la vestimenta, reunirse con los amigos aficionados al juego, llegar al casino, tomar su primera copa y sentarse a una mesa de juego.
El verdadero aficionado encontrará más una satisfacción social en el casino real y algo más intlectual en el casino online.
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