Los juegos de dinero a menudo se encuentran en el banquillo de los acusados cuando jugadores los practican de manera descontrolada. El término genérico de "Adicción al Juego" apunta hacia los jugadores que no saben limitar ni los importes apostados ni el tiempo dedicado al juego.
Podemos hablar de una persona adicta al juego o de un ludópata cuando el juego limita la realización de otras actividades (por falta de tiempo y/o dinero).
El juego patológico puede afectar tanto las actividades personales (núcleo familiar, actividades deportivas, tiempo dedicado al ocio en general) como profesionales. Todo el mundo entiende hasta que extremos puede llegar un jugador realmente enfermo. No lo olvidemos, se trata de una enfermedad más que de un vicio.
De la misma manera que una persona puede tomar unas copas de vino, una persona puede jugar a juegos de azar y dinero sin que sea problemático. Una copa de vino con amigos antes de cenar no causa ningún problema. Tomar la misma copa de vino solo, en ayunas, a las 08h00 de la mañana es un signo mucho más preocupante.
El juego es lo mismo. Todo radica en el control de uno mismo.
Según las cifras disponibles, España cuenta con un 3% de personas afectadas o susceptibles de serlo. Según las estimaciones, 1,2% de los españoles son afectados por ludopatía y 1,8% tiene predisposiciones. Se considera tres categorías de jugadores:
Los jugadores ocasionales que juegan por placer.
Los jugadores profesionales que participan a torneos y que optaron por dedicar su vida profesional al juego.
Los jugadores compulsivos que juegan sin límite de tiempo y de dinero.
Al tratarse de una enfermedad, la adicción puede tocar cualquier persona. Aún si ciertas personas son más propensas que otros al juego compulsivo, todos tenemos momentos de debilidad (problemas profesionales, personales, de dinero) que son momentos en los cuales el juego nos puede enganchar más fácilmente. Si el juego se vuelve una necesidad, ojo! Los equipos médicos especializados en el tratamiento de la ludopatía destacan también que el hecho de ganar un premio importante puede ser el principio de un juego patológico. El esquema es sencillo: Uno cree poder repetir el premio o pensar que le puede volver a tocar el Jackpot y vuelve a jugar haciendo el error de no respetar los límites que se había fijado en un principio.
El perfil de las personas con más riesgo de caer en el juego compulsivo son personas ansiosas con problemas en sus relaciones con los demás (dificultad de integración social) y poca tolerancia a la frustración.
Desde el enfoque estadístico y según una encuesta de la FAJER (Federación Andaluza de Jugadores de Azar Rehabilitados) el perfil es el de un hombre trabajador de 40 años con estatus social alto e ingresos por encima del promedio. La evolución que observa la FAJER en los diez últimos años: los ludópata son más jóvenes que antes y por la mayoría en actividad.
No tener un perfil que cabe dentro los descritos más arriba no implica poder jugar libre de todo riesgo.
Tenemos que lamentar la falta de subsidios y medidas gubernamentales en España para acompañar las personas que padecen de está enfermedad. Ciertos países proponen números de teléfono gratuitos de atención a los jugadores para informarles, aclarar sus dudas u ofrecerles una orientación hacia un centro especializado.
El reputado National Centre for Social Research británico hizo un estudio cuya finalidad fue determinar si los juegos de dinero en línea pudieran causar más jugadores afectados por ludopatía. Los resultados fueron que el número total de ludópatas pasó de 236.000 personas en 1997 a 284.000 en 2007. En 1997 no existían juegos en línea. Desde entonces el mercado de las apuestas aumentó en proporciones mucho mayores tanto en el número de jugadores (se triplicaron) como en el valor, es decir en cantidad de dinero apostado.
Conclusión: los juegos en línea no son más adictivos que las demás formas de juego de juego de dinero.
Un equipo de médicos franceses del hospital de Nantes está realizando un estudio epidemiológico cuyos resultados nos permitirán actualizar está sección con conclusiones objetivas.
La familia y los amigos cercanos juegan un papel determinante en la prevención del juego adictivo. Pueden detectar los signos precursores de la ludopatía padecida por un miembro de su familia: tender a ocultar que juega, dedicar un tiempo excesivo al juego, apostar porque necesita dinero, sentir necesidad de jugar cuando es eufórico o deprimido o finalmente aceptar difícilmente que ha perdido.
La mejor prevención es la información, todo jugador debería dedicar tiempo en entender los mecanismos de la adicción. Es la mejor manera para detectar los comportamientos adictivos y actuar antes de caer en el juego patológico.
Si una persona ya entro en un esquema de juego compulsivo, es muy difícil por un no profesional ayudarla de manera eficaz. En este caso lo mejor es acercarse a una asociación que les orientará.
El sitio www.ludopatia.info tiene un directorio de asociaciones clasificadas por autonomía. |